El grado A, B o C de un lote es una etiqueta comercial, no una norma. No existe ningún organismo que la defina ni que la certifique, así que cada mayorista la usa a su manera. Sirve para orientarte dentro del catálogo de un mismo proveedor y no sirve para comparar entre proveedores distintos.
Qué suele significar cada grado
Esta tabla recoge el uso más extendido. Tómala como orientación, nunca como definición:
| Grado | Uso habitual | Lo que casi nunca incluye |
|---|---|---|
| A | Nuevo o como nuevo, con su embalaje | Nada garantizado sobre accesorios |
| B | Funciona, con marcas de uso o caja dañada | Embalaje original intacto |
| C | Defectos visibles, incompleto o sin probar | Que funcione todo |
| D o salvage | Para piezas o reparación | Que se pueda vender como producto |
Verás también grados intermedios como A/B o B/C, y etiquetas que no son grados aunque aparezcan en la misma línea: shelf pull, excedente, sin probar o mixto. Si un término te suena raro, búscalo en el glosario de devoluciones.
Por qué no son un estándar y qué implica
Las letras nacieron como taquigrafía interna de los almacenes de liquidación. Nadie las registró ni las normalizó, y hoy conviven decenas de versiones. Consecuencias prácticas:
- El mismo palet puede ser B para un proveedor y C para otro. Comparar dos ofertas por la letra es comparar nada.
- Un catálogo puede tener solo dos grados y otro cinco. Cuantos menos grados, más cosas caben dentro de cada uno.
- El grado se aplica al lote, no al artículo. Un lote «grado B» suele ser un promedio, con unidades mejores y peores dentro.
- El grado no dice si se ha probado. Se puede vender como grado A mercancía que nadie ha encendido.
Esa es la diferencia con las etiquetas de una tienda de segunda mano, que sí responden a un criterio publicado. Si quieres ver un ejemplo de escala definida y consultable, mira los estados de Amazon Segunda Mano explicados.
Las cuatro preguntas que convierten una letra en información
Cuando un vendedor te diga que su lote es grado B, contesta con estas cuatro preguntas. Por correo, para que quede escrito.
- ¿Cuál es vuestra definición de ese grado? Que te la manden tal como la tengan redactada. Si no tienen ninguna, ya sabes cuánto vale la letra.
- ¿Se ha probado el producto o no? Es una pregunta aparte del grado, y la más importante de todas.
- ¿Vienen los accesorios y el embalaje? Cargador propio, mando, tornillería, manual. Es lo que más cambia el precio de reventa.
- ¿Qué proporción hay de cada grado dentro del lote? En un lote mixto, pide el reparto aproximado por grados y por categorías.
Añade una quinta si el importe es alto: qué pasa si al abrir el palet el estado no se parece a lo pactado, en qué plazo puedes reclamar y con qué pruebas.
Cómo traducir el grado a tus números
Un grado solo te sirve si lo conviertes en dos cifras tuyas: cuántas unidades esperas vender y a qué precio medio. Un ejemplo de razonamiento, sin cifras de mercado:
- En grado A vendes casi todo, pero pagas caro el lote y el margen sale de mover volumen.
- En grado B vendes la mayoría a precio de segunda mano, con fotos honestas del defecto y descripciones detalladas.
- En grado C trabajas mucho por unidad: limpiar, completar, agrupar en packs y dar salida a lo que no arranca.
Cuanto más baja la letra, más se parece tu negocio al de un taller y menos al de una tienda. Ese cambio de oficio pesa más que el precio del lote. Si la letra que te ofrecen viene además sin ninguna revisión previa, repasa antes los lotes de devoluciones sin revisar, porque el trabajo se multiplica.
El grado y el manifiesto se leen juntos
El manifiesto dice qué hay y el grado dice en qué estado dice el vendedor que está. Ninguno de los dos sirve solo. Un manifiesto lleno de artículos caros en grado C puede valer menos que una lista modesta en grado A. Para sacar partido a la lista, sigue el método de cómo leer el manifiesto de un lote y cruza las dos columnas.
Lo que hacemos nosotros
En TornaBox no usamos letras, porque tendríamos que explicarlas igualmente. Decimos el estado con palabras: es mixto, la mayoría de los artículos llegan precintados o abiertos sin usar, y algunos vienen sin su caja original o con marcas estéticas leves. Todos se prueban antes de entrar en la caja, y dentro va un albarán con la lista y el valor de referencia de cada artículo.
Si quieres comprobar de primera mano qué significa ese estado mixto antes de comprometerte con un palet entero, la caja de devoluciones de Amazon cuesta 49 €, trae hasta 20 artículos variados y se puede pagar al repartidor sin recargo. Con 14 días para devolverla si no te encaja, sale más barato que aprender la lección con un lote grande.
