El manifiesto de un lote es la lista de lo que lleva dentro, y leerlo bien es media hora de hoja de cálculo, no un vistazo al total. Se ordena por valor, se mira cuántas líneas concentran el dinero, se calcula el coste por artículo y se comprueban a mano diez referencias al azar. Quien compra lotes a menudo hace siempre esos cuatro pasos.
Qué columnas debe traer
Un manifiesto decente tiene, como mínimo, estas columnas:
- Descripción del artículo, con marca y modelo, no «auriculares varios».
- Referencia del producto, que permite buscarlo y confirmar que existe.
- Cantidad de unidades de esa línea.
- Precio de venta original, unitario y total de la línea.
Algunos añaden categoría, grado o fecha de los precios. Pide siempre el fichero en hoja de cálculo. Si te mandan un PDF con la tabla en forma de imagen, no puedes ordenar ni sumar nada, y eso ya es una señal.
Ojo con una trampa de lectura muy común: las líneas no son unidades. Un manifiesto de 80 líneas puede traer 600 artículos si varias líneas repiten cantidad. Mira siempre la suma de la columna de cantidad.
Los cinco números que se miran de verdad
- Unidades totales. Es el número de anuncios o de lotes que vas a tener que preparar. Seiscientas unidades son seiscientas fotos, o el trabajo de agruparlas en packs.
- Valor medio por unidad. Divide el precio de venta original total entre las unidades. Si sale una cifra muy baja, el lote está lleno de artículos pequeños que después no aguantan ni el coste del envío.
- Concentración del valor. Ordena por valor total de línea, de mayor a menor, y mira cuántas líneas suman la mitad del importe. Si media docena de líneas son el 60 % del manifiesto, el lote es esas líneas: si llegan rotas o no llegan, el resto no lo salva.
- Repetidos. Doscientas unidades del mismo artículo no son doscientas ventas. Saturas tu propio mercado y acabas bajando el precio tú mismo.
- Coste por artículo. Divide lo que vas a pagar, con transporte e impuestos incluidos, entre las unidades. Ese es el suelo desde el que empiezan tus cuentas.
Para ver cómo se mueve el resultado con tus propias cifras, mete los números en la calculadora de reventa.
Un ejemplo de lectura, con cifras inventadas
Las cifras siguientes son inventadas y solo sirven para enseñar el método. Dos manifiestos que suman lo mismo:
| Manifiesto | Unidades | Valor total | Valor medio | Líneas que son la mitad del valor |
|---|---|---|---|---|
| A | 120 | 6.000 € | 50 € | 12 |
| B | 900 | 6.000 € | 6,70 € | 4 |
El A y el B valen lo mismo sobre el papel. El A son 120 artículos de valor medio decente y el trabajo repartido. El B son 900 artículos baratos, con la mitad del valor colgando de cuatro líneas y cientos de piezas que darán trabajo y poco dinero. No son el mismo lote ni de lejos, y ninguna tabla de precio sobre el valor original te lo va a contar.
Cómo comprobar que el manifiesto es real
- Busca diez referencias al azar. No las diez primeras: al azar, de distintas partes de la lista. Comprueba que el modelo existe y compara el precio actual con el que figura.
- Pregunta la fecha de los precios. Un precio de venta de hace dos años no dice lo que vale hoy ese artículo.
- Cuadra el manifiesto con las fotos. Si la lista habla de aparatos grandes y en la foto solo ves cajas planas, pregunta.
- Cuadra el peso. Pide el peso bruto del palet y contrástalo con lo que dice el manifiesto. Un descuadre grande apunta a un lote descremado.
- Fíjate en las descripciones. Si están copiadas tal cual de una ficha de tienda, el manifiesto puede ser un montaje a partir de un catálogo.
Si el vendedor se niega a enseñar el manifiesto antes de cobrar, estás comprando a ciegas aunque no lo llames así. Eso es otra compra distinta, con otro precio, y la explicamos en comprar lotes sin manifiesto.
Lo que el manifiesto nunca te va a decir
- Si funciona. La lista describe artículos, no estado. Un manifiesto perfecto puede corresponder a un palet sin probar.
- Si está completo. Un aparato sin su cargador propio o sin su mando vale una fracción de lo que indica la línea.
- Si el embalaje aguanta. Se vende bastante peor lo que llega sin caja o con la caja destrozada.
- Cuánto vas a cobrar. El precio de venta original es el punto de partida de la negociación, no tu ingreso.
Por eso el manifiesto se lee junto a la otra pregunta, la del estado, que va por su cuenta en los grados A, B y C de un lote.
Antes de pagar, pide esto por escrito
Cierra estos cuatro puntos en un correo, aunque ya los hayáis hablado: qué pasa si faltan líneas del manifiesto, qué margen de diferencia se considera aceptable, en qué plazo puedes reclamar y quién paga la devolución si el descuadre es grande. Sin eso, el manifiesto es solo un folleto.
Si vas a pedirnos un palet a medida, cuéntanos categorías y volumen desde la página de palets de devoluciones y te respondemos por correo con lo que podemos preparar. Y si prefieres probar antes con algo pequeño, cada una de nuestras cajas de devoluciones llega con su albarán, que es el manifiesto en versión reducida: la lista de artículos y el valor de referencia de cada uno.
