Los precios en un mercadillo se ponen antes de salir de casa, no delante del comprador. La regla es corta: todo a la vista, cifras redondas y una escala de pocos escalones. Con eso cobras más rápido, discutes menos y no te quedas sin cambio a media mañana.
Dos formas de poner los precios en un mercadillo: etiqueta o cartel
Depende de lo que vendas. Mezclar los dos sistemas en la misma mesa es lo que mejor funciona, siempre que cada zona quede clara.
| Sistema | Cuándo lo usas | Lo que te cuesta |
|---|---|---|
| Cartel por zonas | Género barato y parecido entre sí | Preparar cajas separadas por precio |
| Etiqueta individual | Electrónica y piezas de valor distinto | Etiquetar una a una la noche antes |
| Pack cerrado | Lo que menos rota | Pensar combinaciones que se entiendan |
| Sin precio visible | Nunca en un puesto | Ventas que se van sin preguntar |
La mesa se lee de lejos y en dos segundos. Si alguien tiene que interpretar dónde acaba una zona y empieza la otra, ya has perdido. Separa con cajas, bandejas o manteles de distinto color y pon el cartel encima, no pegado en el borde donde nadie mira.
La escala de precios que se da cambio sola
Elige cuatro o cinco escalones y mete todo el género dentro: por ejemplo 1, 2, 5, 10 y 20 €. Los precios con céntimos no aportan nada en un puesto. Alargan el cobro, te obligan a manejar calderilla y provocan que la cola se pare mientras buscas veinte céntimos.
Antes de decidir en qué escalón va cada cosa, mira tu coste. Si una caja de 195 € te trae hasta 90 artículos, cada uno te sale por poco más de 2 €, y ese es el suelo por debajo del cual no tiene sentido vender. El método completo para fijar el precio de cada pieza está en cómo poner precio a productos de segunda mano.
El cambio que llevas en la riñonera
Las primeras horas casi todo el mundo paga con billetes de 20 y de 50. Sal de casa con monedas de 1 y de 2 € y con billetes de 5 y de 10, repartidos en dos sitios distintos: lo que usas en la riñonera y el resto guardado fuera de la vista.
Cuenta el fondo antes de abrir y apúntalo. Al recoger, restas ese fondo de lo que hay en la riñonera y sabes lo que has vendido sin hacer memoria. Nunca dejes la caja sobre la mesa ni de espaldas al puesto, y revisa los billetes grandes con calma, que nadie tiene prisa de verdad.
Carteles que se leen a tres metros
Un cartel bueno cuesta cinco minutos y vende toda la mañana. Lo que tiene que cumplir:
- Cartulina clara y rotulador grueso oscuro, nada de bolígrafo.
- Una sola cifra grande por cartel, con el símbolo del euro al lado.
- Colocado a la altura de los ojos o apoyado en la caja, no plano sobre la mesa.
- Un cartel por zona, no uno por artículo, para que la mesa no parezca un mural.
- Recambios en blanco para cambiar precios en la última hora.
Si vendes electrónica, añade en la etiqueta una palabra sobre el estado: probado, sin caja, sin cargador. Ahorra la mitad de las preguntas y evita discusiones después de cobrar.
Packs para subir el ticket sin bajar el precio
El pack es la herramienta que te permite ceder sin romper tu escala. En vez de dejar en 4 € lo que vale 5, ofreces dos por 8 €. El comprador siente que ha ganado, tú sacas dos piezas y el cartel de 5 € sigue intacto para el siguiente.
Prepara las combinaciones la noche antes con lo que menos rota: accesorios, cables, fundas, menaje. Ponles su propio cartel. Cuando alguien pregunte por un artículo suelto de esa caja, ya tienes la respuesta lista. Más recursos para negociar sin perder margen, en negociar el precio sin perder margen.
La última hora, con precios nuevos
Reserva los carteles de recambio para el final. Bajar en la última hora suele compensar, porque recoger, cargar y guardar género también cuesta. Hazlo por zonas enteras y con una cifra nueva bien visible, nunca negociando artículo por artículo, que es como se pierde una hora para ganar 3 €.
Lo que preparas la noche antes
Separa el género por escalones en cajas distintas, escribe los carteles, cuenta el fondo de cambio y mete los recambios en la mochila. Con eso montas el puesto en veinte minutos y empiezas a cobrar desde el primer cliente. Para el surtido, la caja de devoluciones de Amazon de 49 € sirve para probar un puesto pequeño y la caja grande de electrónica y hogar de 195 € llena una mesa entera. Los permisos, el sitio y qué rota en cada zona están en vender en mercadillos de segunda mano.
